jueves, mayo 14, 2009

El fin de otra era

Erase una vez un Gerente de una Fundación de Investigación Médica que trabajaba felizmente desde hacía algo más de un año en desarrollar esa Fundación, sacándola de la nada, que era donde estaba cuando lo contrataron, y consiguiendo convertirla en ese año y pico de trabajo en lo que es hoy día: una exitosa entidad de investigación con varios proyectos en marcha, un nombre, una imagen potente y un lugar en el sector de la investigación médica con el que antes sólo podía soñar.

Y hete aqui que un día sus jefes, que eran los directores/dueños de la empresa que promovía la Fundación le dicen que han perdido la confianza en el por haber tomado una decisión que no compartían, cuando las consecuencias estuvieron calculadas en todo momento y además eran perfectamente asumibles sin ningún tipo de problema.

Pues resulta que estos jefes tan poderosos y adinerados, tan acostumbrados a que sus pobres trabajadores coman en su mano y bailen al ritmo de la música que tocan, acostumbrados a que se humillen ante ellos pidiendo clemencia y segundas oportunidades, se han quedao de piedra y cariacontecidos al ver la respuesta de ese gerente de la Fundación ante tan innecesaria, ingrata y excesiva crítica. No se esperaban una reacción así. Es más, estaban tan seguros de que tenían la sarten por el mango, que cuando este gerente les ha quitado la sarten y se la ha estampado en la cara a esa banda de explotadores, no han sabido que decir, les han salido esos colores que nunca acostumbran a mostrar en sus caras, y se han quedado con un marrón énorme sin esperárselo.

Y lo mejor de todo es que ese ex-gerente de esa Fundación ha conseguido, antes de largarse con su indemnización en la mano, hacer que reconozcan que estaban contentos con su trabajo, que era excelente y que el cambio desde que llegó ha sido enorme. "El orgullo no sirve de nada, Jose Miguel", le decía la directora. Sirve para que no te tomen el pelo, guapa. Ahora comete el marrón tu solita, porque no vas a encontrar a nadie en la casa que te pueda sacar las castañas del fuego, y eso te va a hacer perder bastante dinero y mucha imagen. Al final contratarás a algun pringao, que se dedique jornada completa y tenga cierta experiencia o talento, que conseguirá salvar el barco del hundimiento. Pero de todas maneras pierdes. VOSOTROS PERDEIS, YO GANO.

Gano tiempo libre para estar con mi mujer, para escalar más, para dedicarme mas a mis webs de montaña, para tocar música con mis guitarras, para entrenar más y mejor, para leer... En definitiva, gano calidad de vida. ¿Y que pierdo???

Realmente, no pierdo mucho. Afortunadamente no necesitaba ese dinero para vivir. Es lo bueno de estar pluriempleado, siempre te queda "París". Puedes jugar fuerte, como yo hice. Desgraciadamente, en esa empresa hay docenas de pobres profesionales que viven aterrorizados, cobrando poco, con exigencias de trabajo que los exprimen rozando la verguenza, con hijos, con parejas, con familiares que dependen de ellos, con hipotecas... Y ellos no pueden hacer lo mismo. Así que, que he conseguido? Mi libertad, mantener mi dignidad y mi orgullo de hacer lo que uno cree que debe hacer, sabiendo que me voy de allí con la cabeza bien alta por el buen trabajo desarrollado. Y lo que más me ha gustado: decirle a la cara a esa mala pécora lo que mucha gente en su empresa sueña con decirle, y nunca podrá hacer.

Ante mi, un nuevo cambio. Una nueva oportunidad. Nuevos horizontes... y no he perdido el tiempo: hoy se abría el plazo para la preinscripción en estudios de posgrado en la UPV. Me he preinscrito en 2 programas de doctorado. Creo que voy a hacerlo, voy a volver a investigar. Quiero sentir de nuevo esa sensación, de estar haciendo algo nuevo, que nadie ha hecho antes. De generar conocimiento del que puedan surgir artículos, ponencias, conferencias... y, con suerte, patentes, una spin-off,... En definitiva, un nuevo y alentador horizonte. Mi instinto dice que debo sembrar la semilla del conocimiento durante 2 o 3 años, para cosechar futuras oportunidades de trabajo y posibilidades de montar una empresa que explote ese conocimiento, y me saque de "pobre".

Y mi instinto, como el de Lobezno, casi nunca se ha equivocado...


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1 Comentarios:

Blogger Cris dijo...

Pues nada, amigo, me alegro que lo veas como una oportunidad. Y me alegro que vayas a empezar estudios de doctorado. Buena suerte y disfrútalo!

7:32 p. m.  

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